Cristo rey del universo

Por qué celebramos a Cristo Rey

Mediante su carta encíclica “Quas primas”, promulgada en 1925, el Papa Pío XI instituyó la fiesta de Cristo Rey, que se celebra en el rito romano el último domingo del mes de octubre, es decir, el domingo que precede inmediatamente a la fiesta de Todos los Santos. En 1960, el Papa Juan XXIII simplificó el calendario litúrgico del Rito Romano, estableciendo a Cristo Rey como “una fiesta de primera clase”, es decir, una fiesta que supera a las demás si hay conflicto dentro del calendario litúrgico. La Forma Extraordinaria del Rito Romano -implementada en All Saints en Minneapolis, por ejemplo- sigue observando esta fiesta según estas rúbricas.

Pero mediante la carta apostólica “Mysterii Paschalis”, publicada en 1969, el Papa Pablo VI cambió el título de la fiesta por el de “Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo”, trasladó su celebración al último (34º) domingo del tiempo ordinario (es decir, el domingo inmediatamente anterior al primer domingo de Adviento del nuevo año litúrgico), y le dio el rango de “solemnidad”, tal y como lo celebra hoy la Forma Ordinaria del Rito Romano.

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¿Qué celebramos con la fiesta de hoy? Algunos dicen que cuando el Papa Pío XI estableció la fiesta de Cristo Rey en 1925, quería combatir el secularismo y también, según algunos, recordar a las naciones de Europa que, incluso después de perder su poder secular, la Iglesia católica seguía siendo más importante que los ámbitos políticos. Una vez oí decir a un profesor de predicación que esta fiesta es la versión otoñal del Domingo de Ramos, un día en el que cantamos el “Hosanna al Señor”, cuyo mensaje solemos olvidar o abandonar casi tan pronto como salimos del desfile. Si interpretamos la fiesta a través de las lecturas que escuchamos hoy, la entenderemos como una celebración del Dios cuya voluntad es atraernos a compartir la vida divina.

Este año, nos dirigimos al Evangelio de Juan para que nos guíe en nuestra consideración de Cristo Rey. Aquí tenemos la famosa escena del juicio en la que Pilato interroga a Jesús para descubrir que él mismo está siendo juzgado sobre el sentido de su vida.

Pilato preguntó a Jesús: “¿Eres tú el Rey de los judíos?”. Jesús no respondió, al menos no directamente. En cambio, Jesús interrogó a Pilato sobre lo que se jugaba con la pregunta. La celebración de hoy nos interroga también a nosotros sobre lo que nos jugamos al celebrar la fiesta que la Iglesia llama “La solemnidad de Nuestro Señor, Jesucristo, Rey del Universo”.

Rey del universo verso de la biblia

El último domingo del año litúrgico, la Iglesia celebra la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Este recurso pretende ser una herramienta didáctica sobre la historia de la fiesta y su importancia en el mundo actual.

Los hechos de fe son una gran herramienta de evangelización y enseñanza para su parroquia o escuela. Con enfoques sobre la historia de la Iglesia, la teología, los santos, las fiestas y las estaciones, estos breves documentos pueden ayudar a responder muchas preguntas en su comunidad. Este material también puede incluirse en boletines, en páginas web o utilizarse en las redes sociales.

Canción del rey del universo

En el año 325 tuvo lugar el Primer Concilio Ecuménico en la ciudad de Nicea, en Asia Menor. Durante ese Concilio, se definió el dogma relativo a la divinidad de Cristo para contrarrestar la herejía arriana: “Cristo es Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero”. 1600 años más tarde, en 1925, el Papa Pío XI proclamó que la mejor manera de vencer la injusticia era reconociendo la realeza de Cristo. “Porque los pueblos son instruidos en las verdades de la fe y llevados a apreciar las alegrías interiores de la religión mucho más eficazmente por la celebración anual de nuestros sagrados misterios que por cualquier pronunciamiento oficial de la enseñanza de la Iglesia. Tales pronunciamientos suelen llegar sólo a unos pocos y a los más eruditos entre los fieles; las fiestas llegan a todos; las primeras hablan sólo una vez, las segundas hablan todos los años, de hecho, para siempre. La enseñanza de la Iglesia afecta principalmente a la mente; sus fiestas afectan tanto a la mente como al corazón, y tienen un efecto saludable en toda la naturaleza del hombre” (Encíclica Quas primas, 11 de diciembre de 1925).

La fecha original en que se celebraba esta fiesta era el domingo anterior a la fiesta de Todos los Santos (el último domingo de octubre). Pero con la reforma litúrgica de 1969, se trasladó al último domingo del año litúrgico, destacando así que Jesucristo, el Rey, es el destino de nuestra peregrinación terrenal. Hay textos bíblicos específicos de los tres años del ciclo litúrgico que nos ayudan a comprender plenamente la persona de Jesús.

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About the Author: Olivo Magno